jueves, 1 de mayo de 2014

Historia del Maquillaje en la Prehistoria

  PREHISTORIA      

Primer hominino hasta 3.300 a.c.



      

Se podría decir que el origen de la estética comienza en la prehistoria.
A través del arte y de los instrumentos de uso cotidiano que han llegado a nuestros días, podemos ver como ya entonces existía una preocupación por la belleza.
Los hombres y mujeres prehistoricos ya conocían y usaban el maquillaje, aunque hay especulaciones sobre su posible finalidad: si lo usaban para realzar la belleza, para celebrar un acto fúnebre o para iniciar un ritual.
La mujer de la edad de piedra se hacía en la cara manchones de barro de color (posiblemente rojo). Según deducen de la interpretación de las pinturas rupestres las mujeres del paleolítico, ya usaban mejunjes para colorear de marrón rojizo las diferentes partes del cuerpo. Se han encontrado rastros de arcilla roja en algunos restos arqueológicos.
Los productos de que disponía la mujer prehistórica se limitaban, prácticamente, a la arcilla, tierras de pigmentos colorantes o toscos productos elaborados a partir de grasas animales.
En la edad del bronce los cazadores y danzantes se teñían parte de su anatomía de rojo y negro, y se embadurnaban el pelo con alguna arcilla. Se han hallado pequeños contenedores de huesos vaciados con pastas coloreadas hechas de grasas y óxidos de hierro o magnesio que pueden haber sido utilizados en la prehistoria para proteger el cuerpo de los rayos del sol.
Lo neandertales se colgaban collares hechos con conchas, se maquillaban y se adornaban con vistosas plumas de aves.
La Venus de Willendorf tiene veinte mil años y es el primer rastro de la historia del cosmético encontrado hasta el momento: los arqueólogos comprobaron que llevaba sulfuro de antimonio y grasa de reno en el rostro de piedra. Lo que no sabemos –ni sabremos– es la verdadera razón por la que un grabador rupestre escandinavo le engrasaría la cara a una escultura.
Tampoco podremos asegurar nunca si las paletas de 10.000 años de antigüedad que se han encontrado con restos de pigmentos o los pequeños tarros de tinte natural encontrados en el 5000 a. C. eran utilizadas para pintar la piel de las personas. Lo que se presume, hasta hoy, es que estas primeras pinturas pudieron ser utilizadas como un ornamento para rituales y actos religiosos.